Decálogo de buenas prácticas entre diseñador y cliente

Quizás es la primera vez que quieres encargar un proyecto web o de identidad a un diseñador y no sabes cómo actuar o bien ya tienes experiencia como cliente para los proyectos de tu marca.

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En cualquier caso, hoy te haré un repaso de lo que considero que son las mejores prácticas entre diseñador y cliente para que tu comunicación sea fluida y efectiva.

Aunque parezca una tontería, es muy importante que te sientas identificado con su trabajo y realmente vayan con tu estilo.

Con ello, te aseguras que tendrás referencias de su experiencia real, su estilo y de todo aquel valor añadido que pueda aportar en el desarrollo de tu proyecto.

Recomiendo poder ver almenos alguno de sus proyectos de principio a final. Pídele a tu diseñador acerca de referencias reales sobre el tipo de proyecto que vas a realizar.

Es decir, si lo que quieres es una revista, pregunta sobre muestras de proyectos editoriales en los que ha trabajado. O si deseas una app o una web, que te muestre links sobre proyectos digitales en los que haya trabajado.

Básicamente, esto te lo cuento para que no haya malentendidos además de respetar tu profesionalidad y la de tu diseñador. Que sí, que puede haber mucha confianza entre ambas partes o que sois amig@s de toda la vida, pero nunca nunca se sabe.

Siempre habrá un presupuesto que visualizar antes de ver el proyecto, un contrato donde pongáis las condiciones a seguir por ambas partes y un briefing donde tú como cliente explicarás las necesidades de tu proyecto.

Un proyecto con éxito es el resultado del compromiso de ambas partes. Una buena comunicación ya sea por e-mail, teléfono o presencial es clave.

Con esto me refiero que ambas partes tenéis que estar bien al día de los cambios, propuestas y seguimiento del proyecto.

Notificar si vais a estar ausentes en algún momento del proceso o asumir la responsabilidad en caso de no poder cumplir alguno de los plazos.

Si hay una cosa que hay que tener clara es que en el momento que contratas los servicios de un diseñador lo haces porque éste va a realizar algo que no eres capaz de llevar por tus propios medios.

Lo que quiero decirte, es que la creatividad del diseñador forma parte de su adn como profesional. Está genial que puedas aportar tu visión del asunto (y debes hacerlo) pero debes confiar en su buen hacer y no interferir en decisiones de diseño que puedan complicar el proceso.

Como ya te comenté, en el momento de pasar el briefing al diseñador, es imprescindible especificar los máximos detalles para tu proyecto. Y, por supuesto, que esta información sea verídica.

Con esto no quiero decir que redactes una biblia, no te vayas por las ramas. Si aún no sabes qué información incluir y cual no, te cuento cómo redactar tu briefing aquí.

Porque es poco original y no va a mostrar en ningún momento la esencia de tu marca y porque estarás calcando la fórmula de otra.

Para ambas partes puede ser la solución más fácil y ágil, pero es muy poco probable que copiar lo que le funciona a otra marca se ajuste a las necesidades únicas e intransferibles que tu propia marca quiere ofrecer.

Si no te gusta algo, comunícalo, no te cortes. Pero ante todo es importante que ello vaya acompañado de una argumentación válida que ayude a guiar al diseñador para tu propuesta.

Por ejemplo: «No me gusta este color azul que le has aplicado al logo, porque me trae malos recuerdos» no sería una justificación correcta. Sin embargo, tanto tú como el diseñador  de tu marca debéis reflexionar sobre el por qué de este color y cualquier otra decisión de diseño, por ejemplo: «Este color azul se asocia con valores de expansión y profesionalidad para esta marca».

Esto es aplicable desde el momento en que se encarga el proyecto: No hacerlo con muchos meses de adelanto ya que muchas circunstancias pueden cambiar, a no ser que lo tengas todo muy claro des del principio, o pedir el diseño de una web con el límite de entrega de una semana.

Durante el proceso, planificar bien con el diseñador las distintas fases creativas y proporcionar los elementos necesarios que se necesiten en un tiempo razonable para que no se realice todo a última hora.

Y finalmente, cumplir con el pago y/o cláusulas correspondientes del proyecto por el trabajo realizado según se haya pactado desde un principio.

Mantener la profesionalidad en todo momento y no dejar que vuestras vidas privada interfieran en vuestro proyecto ni eso sea excusa para incumplir vuestros objetivos.

Es muy posible que estés trabajando con un diseñador amigo o conocido tuyo, pero eso no excluirá que defináis, pactéis y firméis los documentos pertinentes (contrato, presupuesto, briefing) para que vuestro proyecto siga adelante.

Para terminar, te contaré lo mismo que siempre: una buena comunicación entre ambas partes es la clave. Esta debe ser fluida, respetando los tiempos y responsabilidades de ambas partes.

En el caso del diseñador, quizás no esté llevando sólo tu proyecto sino algunos otros más paralelamente. Con esto quiero decir, que es mejor no abusar con los correos electrónicos si no quieres saturar la bandeja de entrada de tu diseñador. Por ejemplo, si le estás preguntando cómo va el proyecto constantemente (si así no lo habéis pactado antes).

Lo mismo te digo si pasan los días y tú o tu diseñador no recibís señales de vida del uno o del otro. Esto puede entorpecer bastante el desarrollo con éxito del proyecto y puede afectar un poco a la confianza mútua.

Con este pequeño manual espero que te haya orientado un poquito más acerca de cómo debe de ser la comunicación con la persona que lleves el diseño de tu marca o cualquier otro proyecto relacionado.

¿Qué te ha parecido esta guía? ¿Tienes ya todos estos puntos bien en cuenta? Seguro que así estás mucho mejor preparado en tu próximo proyecto.

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